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El marco de gestión de crisis de la UE debe dar prioridad a los agricultores en medio de desafíos crecientes

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En la reciente reunión del Consejo Agrifish del 27 de mayo, los ministros de agricultura de la Unión Europea subrayaron la urgente necesidad de mejorar las herramientas de gestión de crisis para el sector agrícola, abogando por mayores presupuestos y una mayor flexibilidad. Esta medida crítica, encabezada por el Ministro de Agricultura belga, David Clarinval, tiene como objetivo proteger a los agricultores de los innumerables riesgos climáticos, económicos y geopolíticos que enfrentan. Clarinval enfatizó la necesidad de un sistema de gestión de crisis resiliente y con visión de futuro donde la investigación y la innovación desempeñen papeles fundamentales.

Este avance es ciertamente oportuno. La Política Agrícola Común (PAC) de la UE proporciona actualmente una gama de herramientas para ayudar a los agricultores durante las crisis, incluido el apoyo a la diversificación, derogaciones a las normas de competencia, fondos mutuos, apoyo a los seguros, intervención pública en el mercado y una reserva anual de crisis de 450 millones de euros. Sin embargo, como revelan debates recientes, es posible que estas medidas ya no sean suficientes ante la escalada de desafíos.

Un llamado a mejorar la gestión de crisis

La nota de la presidencia belga, que inició el debate de los ministros, destacó la necesidad de reevaluar y, si es necesario, adaptar las herramientas de gestión de crisis existentes tanto dentro como fuera de la PAC. La protesta de la Junta Europea de Leche en Bruselas, exigiendo un mecanismo de crisis permanente para regular la producción de leche durante el exceso de oferta, subraya aún más la urgencia de esta cuestión. Este llamado se hace eco de las medidas temporales adoptadas durante la crisis láctea de 2016-2017, que resultaron efectivas pero son insuficientes para la estabilidad a largo plazo.

Aumentar el presupuesto para la reserva de crisis es una necesidad apremiante. El actual fondo de 450 millones de euros, activado por primera vez en 2022 tras la invasión rusa de Ucrania, probablemente sea inadecuado para futuras crisis. El propio Clarinval sugirió un aumento presupuestario significativo, destacando la necesidad de un apoyo financiero más sólido para los agricultores en dificultades.

Además, está ganando terreno el concepto de ayuda 'de minimis', que permite a los Estados miembros conceder subvenciones a pequeña escala a los agricultores sin notificarlo a la Comisión. Actualmente con un límite de 20,000 euros por empresa durante tres años, existe un fuerte apoyo para elevar este límite a 50,000 euros, como se sugirió durante la anterior reunión del Consejo Agrifish. Este aumento es crucial, dada la rápida acumulación de crisis que hacen que el límite actual sea ineficaz.

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Nutri-Score: una distracción de las cuestiones fundamentales

Si bien centrarse en la gestión de crisis es un cambio positivo, es esencial abordar otro tema polémico que ha desviado atención y recursos: la armonización de la etiqueta frontal del paquete (FOP). Nutri-Score es una etiqueta frontal del paquete que utiliza un sistema codificado por colores para indicar la calidad nutricional de los productos alimenticios, con el supuesto objetivo de ayudar a los consumidores a tomar decisiones más saludables. Sin embargo, ha sido criticado con razón por su algoritmo inconsistente y a menudo engañoso, que no proporciona una orientación clara y complica las decisiones de compra de los europeos.

La reciente decisión de Portugal de renunciar a Nutri-Score, anunciada por José Manuel Fernandes, el nuevo Ministro de Agricultura y Pesca del país, marca un paso significativo hacia la recuperación de un sistema de gestión de alimentos transparente y eficaz. Esta medida sigue a acciones similares de otros países europeos que durante mucho tiempo se han opuesto a Nutri-Score por favorecer los productos excesivamente procesados ​​​​en lugar de los alimentos tradicionales de calidad. El enfoque simplista de Nutri-Score a menudo induce a error a los consumidores haciéndoles pensar que ciertos alimentos son más saludables de lo que son, al tiempo que penaliza las opciones tradicionales y, a menudo, más nutritivas.

El ministro italiano de Agricultura, Francesco Lollobrigida, elogió la decisión de Portugal como una victoria para la transparencia y la protección del consumidor. La disminución de la popularidad de Nutri-Score en países como Francia, Alemania, Suiza, España y Rumania sugiere un rechazo europeo más amplio al sistema.

Ya es hora de que la UE se aleje de sistemas de etiquetado como Nutri-Score, que han demostrado ser ineficaces. En cambio, la atención debería centrarse en dotar a los consumidores del conocimiento y los recursos que necesitan para tomar decisiones dietéticas informadas por sí mismos. Confiar en que los consumidores se educarán y tomarán decisiones saludables sin necesidad de etiquetas demasiado simplificadas promoverá un enfoque más genuino y duradero hacia hábitos alimentarios más saludables.

Hacia un futuro sostenible para la agricultura europea

La presión por un marco de gestión de crisis más sólido es un paso en la dirección correcta. Aumentar el presupuesto de reserva para crisis y aumentar el límite máximo de ayuda "de minimis" son medidas esenciales para proporcionar un alivio inmediato a los agricultores. Sin embargo, estos esfuerzos deben complementarse con estrategias a largo plazo que prioricen las prácticas agrícolas sostenibles y la innovación.

Invertir en investigación y desarrollo para mejorar la resiliencia agrícola contra el cambio climático, desarrollar sistemas de seguros que ofrezcan una cobertura integral y fomentar asociaciones público-privadas para impulsar la innovación son pasos críticos. La UE también debe racionalizar sus marcos regulatorios para apoyar mecanismos de respuesta rápida durante las crisis, garantizando que los agricultores reciban un apoyo oportuno y adecuado.

Las recientes discusiones en el Consejo Agrifish subrayan un creciente reconocimiento entre los ministros de la UE de la necesidad de proteger el sector agrícola de la escalada de crisis. Al priorizar la resiliencia y la sostenibilidad, la UE puede garantizar un futuro estable y próspero para sus agricultores, reforzando el papel vital del sector agrícola en la economía y la seguridad alimentaria de Europa.

En última instancia, si bien mejorar las herramientas de gestión de crisis es un avance positivo, la UE debe mantener su compromiso con la transparencia y la innovación. Esto incluye alejarse de sistemas de etiquetado defectuosos como Nutri-Score y confiar en que los consumidores tomarán decisiones informadas y empoderar a los agricultores con los recursos que necesitan para prosperar. Al abordar los desafíos tanto inmediatos como a largo plazo, la UE puede fomentar un sector agrícola más resiliente y sostenible, capaz de resistir crisis futuras y seguir prosperando en un panorama global cada vez más complejo.

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EU Reporter publica artículos de una variedad de fuentes externas que expresan una amplia gama de puntos de vista. Las posiciones adoptadas en estos artículos no son necesariamente las de EU Reporter.

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