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Kazajistán y Europa: Construyendo una alianza económica estratégica

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Europa se plantea hoy su seguridad económica y su resiliencia a largo plazo. Cuestiones como la autonomía energética, la diversificación de las cadenas de suministro y la conectividad han cobrado mayor relevancia, impulsadas por la fragmentación geopolítica y la transición ecológica global. Paralelamente, Asia Central se ha consolidado como una región de creciente importancia en estos debates. Kazajistán, con diferencia la mayor economía de la región, se sitúa en el centro de estas preocupaciones. Representa más de la mitad del PIB de Asia Central y es el pilar de casi el 82 % del comercio regional con la Unión Europea. escribe Gabidulla Ospankulov.

La colaboración entre Europa y Kazajistán se ha intensificado en los últimos años mediante proyectos concretos e inversiones. El memorando UE-Kazajistán de 2022 sobre hidrógeno renovable, materias primas críticas y baterías marcó un punto de inflexión, seguido en 2023 por una hoja de ruta con plazos y obligaciones claros. Estos compromisos están vinculados a proyectos de litio y níquel en Kazajistán Oriental y Karaganda, así como a iniciativas piloto de procesamiento. También se alinean con la estrategia Global Gateway de la UE, en el marco de la cual Bruselas financia infraestructuras y energías limpias a lo largo del corredor euroasiático. En la cumbre UE-Asia Central de abril de 2024 en Samarcanda, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció una financiación de 12 000 millones de euros para proyectos de transporte, materias primas, energías renovables y digitalización en toda la región, a través de la iniciativa Global Gateway.

Los principales proyectos energéticos ponen de manifiesto el alcance de esta cooperación. Hyrasia One, en Mangystau, liderado por la alemana Svevind, se convertirá en uno de los mayores proyectos de hidrógeno del mundo, con 40 GW de energía eólica y solar y una producción anual de dos millones de toneladas de hidrógeno verde. Los clústeres de hidrógeno en Mangystau también podrían impulsar las exportaciones de amoníaco y metanol a través del mar Caspio. La francesa TotalEnergies se ha comprometido con un parque eólico de 1 GW en Zhambyl, con almacenamiento integrado y una duración de 25 años, mientras que la italiana Plenitude (Eni) ya opera 100 MW de capacidad eólica en Aktobe. El Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo apoya la descarbonización urbana, financiando 190 nuevos trolebuses en Almaty y programas más amplios en Almaty y Astaná para modernizar las centrales térmicas, mejorar la eficiencia de la iluminación y ampliar las flotas de autobuses eléctricos.

Las materias primas críticas constituyen otro pilar de la alianza. Kazajistán produce 21 de las 34 materias primas críticas que la Unión Europea considera esenciales. El país cuenta con importantes reservas de cobre, litio, níquel, cobalto y elementos de tierras raras, indispensables para la transición energética y las industrias tecnológicas de Europa. Por ejemplo, Kazajistán aporta el 21 % del suministro mundial de titanio a la industria aeroespacial, incluyendo a Airbus.

La hoja de ruta UE-Kazajistán ha propiciado la creación de empresas conjuntas que van más allá de la extracción de recursos, abarcando su procesamiento y refinamiento. El proyecto Cove Capital, por ejemplo, está desarrollando el procesamiento avanzado de tierras raras como parte de una cadena de valor completa, desde la minería hasta la producción de componentes de alta tecnología. La dirección a seguir es clara: Kazajistán se está posicionando no solo como fuente de materias primas, sino también como parte integral del ecosistema industrial europeo.

La conectividad y el transporte constituyen otra área clave de colaboración. Europa considera cada vez más a Kazajistán como un elemento central de la Ruta Internacional de Transporte Transcaspio, o Corredor Medio, que conecta China con Europa a través del mar Caspio, el Cáucaso Sur y el mar Negro. En 2024, la UE, Kazajistán, Azerbaiyán y Georgia acordaron los principales componentes de la ruta, desde la modernización de puertos y la adquisición de nuevos transbordadores hasta la digitalización de la logística. Kazajistán ha destinado fondos para ampliar los puertos de Aktau y Kuryk y extender la línea ferroviaria Beineu-Aktau, mientras que empresas europeas como Alstom y Stadler fabrican locomotoras y vagones de pasajeros en Astaná. Hasta la fecha, se han firmado memorandos por un valor aproximado de 1.47 millones de euros para impulsar la conectividad del transporte. El presidente Kassym-Jomart Tokayev ha subrayado la importancia de estos esfuerzos, destacando que cinco corredores ferroviarios internacionales atraviesan actualmente Kazajistán, respaldados por una inversión de 35 millones de dólares en la última década. Los planes futuros incluyen la construcción de 5,000 kilómetros de nuevas vías y la reparación de 11,000 kilómetros, con proyectos prioritarios como la línea Mointy-Kyzylzhar, las mejoras en el tramo Kyzylzhar-Aktau y la ruta Dostyk-Moyynty hacia China. Asimismo, destacó que la digitalización y la inteligencia artificial se aplicarán cada vez más al sector ferroviario, convirtiendo el transporte y la logística en un motor de crecimiento futuro.

Detrás de estas iniciativas sectoriales se encuentra la progresiva alineación de Kazajistán con los estándares corporativos y legales occidentales. Se están adoptando marcos ESG, prácticas de debida diligencia y modelos de gobernanza familiares para los inversores europeos y estadounidenses. Esto reduce los costos de transacción y disminuye las barreras para que el capital europeo opere en Kazajistán con mayor previsibilidad. La inversión europea ya supera los 200 mil millones de dólares desde 2005, con 12.5 mil millones de dólares adicionales solo en 2023. Es importante destacar que estas reformas no solo abren Kazajistán a Europa, sino que también lo convierten en una jurisdicción compatible con los estándares corporativos estadounidenses. En la práctica, esto significa que las inversiones lideradas por Europa están creando un entorno empresarial de habla inglesa y sistemas de cumplimiento que las empresas estadounidenses también pueden utilizar con facilidad.

Por supuesto, aún existen desafíos. La producción de hidrógeno en el oeste de Kazajistán requerirá grandes volúmenes de agua, un recurso escaso, mientras que las mejoras en el transporte dependen de la armonización de tarifas y regulaciones con los países vecinos. El capital humano es otra prioridad: muchos ingenieros se han formado en Europa, pero consolidar estas habilidades en el país es fundamental para la sostenibilidad a largo plazo. Reconocer estas limitaciones es importante para mantener expectativas realistas.

Aun así, la dirección de la cooperación entre Kazajistán y Europa es clara. Lo que está surgiendo no es tanto una demostración política como un conjunto de proyectos de ingeniería a escala continental. En lugares como Aktau, Zhambyl, Aktobe, Almaty y Astaná, las tecnologías europeas se materializan en centrales eléctricas, parques eólicos, fábricas y centros logísticos. Para Europa, el beneficio reside en una mayor seguridad energética y una menor dependencia de proveedores externos. Para Kazajistán, se trata de la integración en la economía del futuro, donde las exportaciones incluyen productos procesados, mano de obra cualificada y participación en cadenas de suministro de alto valor.

Para ambas partes, se trata de replantear el equilibrio económico de Eurasia. Mientras Europa busca en el este resiliencia y diversificación, Kazajistán ofrece un socio pragmático ya integrado en las cadenas de valor europeas. A medida que Asia Central se abre aún más a la inversión global, Europa tiene la oportunidad de consolidar su papel en la región mediante una cooperación mutuamente beneficiosa y estratégicamente relevante.

Mientras Europa trabaja para asegurar su transición energética, diversificar las cadenas de suministro y desarrollar rutas comerciales alternativas, una mayor colaboración con Asia Central ofrece claras oportunidades. Kazajistán ya ha atraído una importante inversión europea, con una cooperación que abarca desde el hidrógeno hasta la logística. En este contexto, el país se posiciona no solo como un puente entre Oriente y Occidente, sino cada vez más como parte integral del panorama económico europeo.

Foto por Adil Sattarov on Unsplash

Gabidulla OspankulovEl autor, Gabidulla Ospankulov, es el presidente del Comité de Inversiones del Ministerio de Asuntos Exteriores de Kazajstán.

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Colaborador invitado - Opinión

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